En la Liga Amistad Clausura 2025, Quilacanta Celeste firmó una campaña inolvidable, coronándose subcampeón de la Copa de Oro, la competencia más exigente y prestigiosa del torneo. Un resultado que no solo habla de fútbol, sino de carácter, convicción y una identidad que se ha ido forjando con trabajo, respeto y compromiso.
A veces, el marcador final no alcanza a contar toda la historia. Perdimos el campeonato por un solo gol, sí, pero jamás fuimos derrotados en espíritu. De hecho, terminamos la copa invictos y ganando el último partido, demostrando que este equipo compite con garra, con orden y con un sello propio que ya es reconocido por todos.
Ser subcampeón de la Copa de Oro no es una caída, es una declaración: Quilacanta Celeste pertenece a lo más alto, al grupo de los que juegan con grandeza, dignidad y orgullo. Porque cuando un equipo sostiene su identidad dentro y fuera de la cancha, el resultado deja de ser solo un número y se transforma en un reflejo del camino recorrido.
El fútbol no siempre premia con una copa, pero sí devuelve lo que se siembra. Y este plantel sembró esfuerzo, unión, respeto y una forma de competir que enaltece al club.
Felicitamos a cada jugador, cuerpo técnico y a la familia del Celeste, que acompañó en cada jornada. Este subcampeonato no marca un final: marca un comienzo. Lo construido este Clausura 2025 quedará como el cimiento de lo que viene, porque Quilacanta Celeste demostró que no solo compite… pertenece.